miércoles, 8 de febrero de 2012

"The special one" de la semana


                     
                  Thierry Henry vistiendo la elástica gunner           

Buenos días futboleros, os presentamos nuestra primera entrada, dedicada a un futbolista legendario, inmortal, de esos que te hacen amar el fútbol. Su elegancia e inteligencia le convertía en un priviliegiado de este deporte. Un privilegio concedido por los dioses a unos pocos elegidos, que constituyen un círculo cerrado, un círculo en el que encontramos genios como Zidane, Van Basten o Bergkamp. Este blog se rinde con este tipo de futbolistas, no sólo por su técnica exquisita o por sus goles, si no por su palmarés. Henry comenzó a destacar en el Mónaco, pero discretamente. Marcó 28 goles en 141 partidos, y fue la Juventus de Turín quien llamó a su puerta. Pero no fue en Italia donde se consagró definitivamente, si no en el Arsenal. El equipo londinense, con Wenger como técnico, lo fichó he hizo de él una superestrella, llegando a anotar 226 goles en 369 partidos, convirtiéndose en el mayor goleador de la historia de los gunners.. Wenger sacó lo mejor de "Tití" colocándolo en la delantera, lugar donde mejor se desenvuelve. Su carrera con la selección francesa tampoco se queda corta, siendo campeón del mundo en el 1998 (pese a su juventud) y de Europa en el 2000, además de haber sido el máximo anotador de la historia de la selección gala. Hoy Henry es el máximo goleador en activo, milita de nuevo en el Arsenal en condición de cedido, y ha vuelto a lo grande marcando un gol decisivo en la F.A. Cup y contribuyendo también en la goleada en liga contra el Blackburn Rovers. Y esta es la principal razón por la que se merece este homenaje, su exitoso retorno al club de sus amores, devolviéndo la euforia a las gradas del Emirates. A continuación os dejamos con una recopilación de este artista, con el ánimo de deleitaros con su clase. El primer video reúne varios de sus mejores tantos, y el segundo muestra la excelente habilidad y el descaro que derrocha.



                              



Por: Ander e Ibon

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